Principales hallazgos

Con la Energiewende, Alemania busca no sólo mantener su base industrial sino adaptarla para un futuro verde.

Las políticas climáticas y energéticas alemanas están diseñadas para mantener una base manufacturera fuerte en casa. Por otro lado, fomentan que la industria mejore su eficiencia energética. Asimismo, la industria se beneficia de excepciones a la normatividad (en ocasiones probablemente de forma muy generosa) para aligerar la carga que lleva acuestas la industria. Contrario a una concepción muy común y equivocada, las energías renovables han hecho de Alemania un lugar atractivo para las industrias intensivas en energía. Los precios de la energía al por mayor cayeron 32 por ciento entre 2010 y 2013. Los precios de los futuros se situaban en o por debajo de tres centavos de euro por kWh a mediados de 2017. Electricidad más barata significa gastos reducidos para las empresas. Las industrias del acero, el vidrio y el cemento se benefician de los precios bajos de la energía. No obstante, los beneficios de la transición energética trascienden el presente. En efecto, la demanda de paneles solares, turbinas eólicas, biomasa y plantas de hidroenergía, baterías y sistemas de almacenado, equipos para red inteligente y tecnologías para la eficiencia seguirá incrementándose. Alemania quiere obtener las ventajas del actor que mueve la primera pieza y desarrollar estas tecnologías de ingeniería de alto valor con la marca “Hecho en Alemania”. Centrar la atención en las energías renovables y conservación de la energía es parte de un enfoque visionario hacia la inversión y oportunidad de negocio. Cuando el mundo cambie hacia las energías renovables, las empresas alemanas se encontrarán bien posicionadas suministrando tecnologías de alta calidad, conocimiento técnico, experiencia y servicios para esos nuevos mercados.