Tecnología un tema fundamental

Eficiencia

Una economía con energía renovable únicamente será posible si reducimos considerablemente el consumo de energía. Aunque ya hay políticas dirigidas a mejorar la eficiencia, constantemente se quedan cortas no sólo en términos de lo que teóricamente es posible sino de lo que es asequible.

Cuando la gente comenta sobre la transición energética alemana, generalmente piensa en el tránsito de la energía nuclear y termoeléctrica hacia las energías renovables, sin embargo, y de hecho, un futuro con energías renovables sólo será posible con un consumo de energía significativamente más bajo.

Como los autores de Factor Four mostraron hace unos 25 años, un consumo bajo no significa bajar el nivel de vida. Por el contrario, nuestro consumo de combustibles fósiles tiene efectos que van en detrimento de nuestra salud, además de que contribuyen al cambio climático, que es una amenaza para la civilización. Además, al consumir energía nuclear, creamos “minas” de desechos nucleares que penderán amenazadoramente sobre las generaciones futuras por milenios.

A lo largo de los dos últimos decenios, el crecimiento económico generalmente ha sobrepasado el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero en la mayor parte de las naciones industrializadas. Se ha estimado que la producción de energía –producto económico por energía consumida– se incrementó en 59 % de 1990 a 2015.

Percepciones del uso de energía

Lo que la gente quiere no es energía, sino servicios; es decir, las cosas que hacemos con la energía. En otras palabras, no queremos galones de gasolina, sino movilidad; no queremos electricidad ni combustible, sino mantener alimentos almacenados en frío y buena iluminación, viviendas confortables. En el último decenio, nuestras computadoras y dispositivos portátiles tienen un mejor desempeño incluso en la medida en que hacen más con menor consumo de energía. Este tipo de avances son posibles en una gama amplia de campos. En nuestras construcciones, por ejemplo, podemos proporcionar un clima interno agradable no sólo con sistemas de aire acondicionado o de calefacción intensivos en el uso de energía sino con aire apropiadamente filtrado y bajas concentraciones de dióxido de carbono. En otras palabras, las construcciones del futuro proporcionarán un confort incluso mayor en comparación con las que tenemos ahora, al mismo tiempo que consuman menos cantidades de energía.

Sin embargo, cuando llegamos al tema de la eficiencia, enfrentamos un obstáculo especial: información. Los economistas que creen que los mercados se hacen cargo de todo de forma más eficiente parten del supuesto que todos los actores que participan en el mercado están igual y suficientemente informados y que, por tanto, todas las medidas de eficiencia que se pagan a sí mismas ya han sido utilizadas.

De hecho, si bien es posible que la mayoría de los consumidores sepan cuánto pagan mensualmente por su recibo de energía, también es muy probable que no sepan cuántos kilowatt hora consumen, tampoco estarán acostumbrados a evaluar cuánto les costará anualmente el uso de un electrodoméstico en particular, por su consumo de energía. No obstante, sin esa información, es imposible evaluar la recuperación de la inversión en términos de eficiencia energética. De manera que incluso si creemos que el mercado siempre tiene las mejores soluciones, el gobierno todavía tiene que asegurar que todo mundo está debidamente informado.

Incrementar la conciencia

El ejemplo del consumo de energía en modo de espera (standby) resulta especialmente ilustrativo. Un aspecto desconocido para la mayor parte de los consumidores es que los electrodomésticos –que va de cafeteras a tostadores, pasando por televisores, consolas de juego y computadoras– consumen energía incluso cuando están “apagados”. Estimados recientes muestran que ese “consumo en standby” equivale a 6 % de la demanda de electricidad típica de un hogar europeo típico. Los consumidores no siempre están conscientes que los costos anuales de energía para un electrodoméstico barato pueden exceder su poder de compra.

Un ejemplo de información que proporciona el gobierno a los participantes en el mercado es la Directiva de Ecodiseño de la Unión Europea, también conocida como directiva ErP (Energy-related Products). Su objetivo es hacer que los productos sean más sustentables a lo largo de todo su ciclo de vida (no sólo en términos de energía), por una parte proporcionan etiquetas que funcionan como guías de compra para los consumidores e imponen estándares de eficiencia energética más estrictos para los diseñadores, por la otra.

La Unión Europea (UE) también se encuentra trabajando en la reducción del consumo de energía en los edificios, y Alemania también está a la vanguardia del movimiento. En 2002, adoptó la Ordenanza para Conservación de Energía (Energy-Conservation Ordinance), que se hizo más estricta en 2009, 2014 y 2016. Algunas viviendas que fueron construidas en los años 90 mostraron cuáles serían los estándares del futuro: viviendas pasivas que se convierten en viviendas “plus energía” cuando se les agregan paneles solares al techo. La UE establece que todas las viviendas construidas a partir del 2020 sean “viviendas de energía casi cero”, haciendo básicamente que las viviendas pasivas alemanas se conviertan en el estándar en Europa.

Si bien esta nueva legislación ayudará en lo que se refiere a la construcción de nuevas edificaciones, Alemania necesita abordar la situación con las construcciones ya edificadas. La tasa de renovación del país, es decir, el número de construcciones renovadas al año, es demasiado baja en Alemania pues su número anda apenas rondando el uno por ciento; esta cifra tiene que doblarse, si es que no triplicarse. Además, la renovación nunca es suficiente, ya que es frecuente que no se coloque aislamiento adecuado y las tecnologías de servicios que se utilizan en la construcción no cumplen con los requerimientos que las construcciones tendrán que cumplir en el futuro. En 2016, sin embargo, no estaba previsto que Alemania alcanzara sus objetivos de eficiencia de cara al año 2020, ya que su consumo de energía primaria no ha bajado lo suficiente, debido en parte a sus exportaciones de electricidad.

Mejorando la eficiencia

Otra área donde hay mucho que se puede hacer en términos de mejoras es la eficiencia en el sector eléctrico. Estudios han mostrado que el consumo anual de energía de motores eléctricos que se utilizan en la industria podría reducirse en cerca de 30 TWh hasta 2020; lo suficiente para hacer que varias centrales eléctricas resultaran innecesarias. Un potencial similar de conservación podría obtenerse del uso de sistemas de luz eficientes y un cambio de calefactores eléctricos ineficientes a sistemas más eficientes.

Alemania se ha propuesto la meta ambiciosa de reducir el consumo de energía en 10 por ciento para 2020 y de 25 % para 2050. En 2016, sin embargo, no estaba previsto que Alemania alcanzara sus objetivos de eficiencia de cara al año 2020.

Desafortunadamente, no se ha hecho lo suficiente para promover la eficiencia energética. Mientras que la UE tiene objetivos vinculantes para las emisiones de carbono (20 por ciento de reducción por debajo de los niveles de 1990, para el 2020) y para las energías renovables (20 por ciento para 2020), el objetivo para la eficiencia energética (20 por ciento de reducción en consumo de energía primaria para 2020) no es vinculante.

Para 2030, hay una reducción vinculante del 40 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El objetivo de las energías renovables para ese año es del 27 por ciento, pero sólo es vinculante para la UE en su conjunto y no hay metas específicas para cada uno de los Estados miembros. Finalmente, el objetivo de eficiencia es también de 27 por ciento, y no es vinculante.

A finales de 2014, el gobierno alemán reconoció esta falta de acción política en lo que se refiere a eficiencia energética y anunció el Plan Nacional de Acción para la Eficiencia Energética (NAPE) en diciembre de 2014. Este paquete contiene varias docenas de instrumentos de eficiencia, incluida una mejor financiación energética, un nuevo esquema de licitación para la eficiencia energética y una mejor información y actividades de auditoría, tanto para las empresas como los hogares privados. Mientras que este paquete se encuentra todavía en proceso de implementación, un instrumento importante, un esquema de crédito fiscal para la renovación de edificios, fracasó debido a la fuerte oposición en uno de los estados alemanes. No seremos capaces de satisfacer 100 % nuestras necesidades de energía con energías renovables si mantenemos nuestra tasa de consumo actual de energía. La eficiencia energética no es una minucia, es un aspecto indispensable para el éxito de la Energiewende.

En 2017, el gobierno alemán adoptó su 4o. NAPE incentivando auditorías energéticas. En 2015, el valor de dicho mercado ascendió a casi 10 mil millones de euros. Se estima que en ese año 13 mil auditores en el área de energía practicaron aproximadamente 375 mil auditorías, en las cuales los habitantes de las viviendas auditadas recibieron asesoría con respecto a cambio de comportamientos e invertir en dispositivos más eficientes, con el fin de alcanzar mayores ahorros en energía.