Por qué la Energiewende

Reducir y eliminar los riesgos de la energía nuclear

Alemania rechaza la energía nuclear debido a los riesgos que conlleva, sus costos y el tema no resuelto de los desechos. Además, la energía nuclear no tiene el potencial para jugar en el futuro un papel destacado en el suministro de energía mundial.

En el debate sobre la Energiewende, la comunidad ambientalista frecuentemente se centra en las emisiones de carbono. Quienes respaldan la energía nuclear ya no hablan únicamente de “energía barata” sino de “tecnologías de bajo carbono” (aun cuando hay cierta emisión de carbono durante la construcción de una planta nuclear y la extracción de uranio), un término que no sólo abarca las energías renovables sino la energía nuclear.

No obstante, el público alemán ve una diferencia significativa entre energía nuclear y energías renovables. En efecto, el movimiento a favor de la Energiewende inició en los años de 1970 como una forma de oposición popular a la energía nuclear y desde entonces ha venido ganando fuerza política.

La energía nuclear implica seis preocupaciones serias:

  1. el riesgo de un desastre nuclear (como los accidentes bien conocidos en Fukushima, Chernóbil y Three Mile Island y otros no tan conocidos como el de Kyshtym);
  2. el riesgo de la proliferación (que el plutonio de plantas nucleares se use para propósitos militares);
  3. el riesgo de radiación del almacenaje de los desechos nucleares;
  4. los costos ya que por el momento los bancos no están financiando la construcción de nuevas plantas nucleares debido a que son muy costosas en comparación con las energías renovables. Todos los proyectos de plantas en Occidente recibe enormes cantidades de subsidio público (la nueva planta nuclear Hinkley Point, aprobada en el Reino Unido, tendrá tarifas de inyección mayores que las que paga Alemania por la electricidad solar, además de los préstamos bancarios garantizados por el Estado);
  5. la disponibilidad limitada de reservas de uranio; y
  6. la incompatibilidad de la energía de base nuclear inflexible con las fluctuaciones de la energía eólica y solar.

El tercer riesgo de radiaciones por desechos nucleares es incluso mayor porque lo pasaremos a las generaciones futuras, quienes no podrán consumir la energía nuclear que producimos hoy y sí tendrán forzosamente que lidiar con nuestros desechos. Aun cuando apaguemos en todo el mundo todas nuestras plantas de fisión nuclear, la humanidad tendrá que proteger los depósitos de combustible nuclear usado por más de 100 mil años.

El verdadero futuro de la energía nuclear

Al final, sin embargo, no importa si usted cree que es posible satisfacer nuestras necesidades de energía 100 por ciento con energías renovables o no. La energía nuclear es simplemente un actor muy pequeño en el mercado mundial, que nunca ha equivalido a más 6 por ciento del suministro de energía mundial final, al mismo tiempo que está programado cerrar más plantas en los próximos diez años de las que se espera que inicien operaciones. La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) que desde su fundación en 1973 ha respaldado la energía nuclear, considera que el mundo apenas puede triplicar el número de plantas nucleares en comparación con la cifra actual (aproximadamente 440), para llegar a mil 400 para el 2050 – el equivalente a 35 plantas nucleares nuevas anuales – sin embargo, WWF ha estimado que este escenario altamente improbable sólo permitirá reducir las emisiones de carbono en 10 por ciento. Esta cifra es demasiado pequeña, lenta y cara para que contribuya significativamente a combatir el cambio climático. Además, en el proceso podrían surgir severos problemas de escasez de recursos, ya que al ritmo del consumo presente el uranio para los reactores de agua ligera sólo podrá adquirirse a precios asequibles por unos 30 años. Así pues, la energía nuclear no es una solución, aun si se considerara que los riesgos son manejables y si su principal objetivo fuera reducir las emisiones de carbono.

Si podemos hacer un cambio gradual al suministro de energías renovables, entonces parece irresponsable tener plantas nucleares en el presente, e incluso una falta de ética continuar heredando estos riesgos a las generaciones futuras.