Por qué la Energiewende

Seguridad energética

Las energías renovables reducen la dependencia de Alemania de la importación de energía, la hacen menos vulnerable a la fluctuación impredecible de los precios de los combustibles fósiles y a la influencia política del exterior.

La seguridad energética refleja la disponibilidad de energía a precios asequibles. La demanda de energía se incrementa cada vez más en los países emergentes –especialmente aquellos con grandes poblaciones como China e India– por lo que podría superar la oferta, lo que podría conducir a un incremento considerable del precio. En este aspecto, Alemania se encuentra en una situación particularmente vulnerable ya que importa la mayor parte de la energía que consume.

Además, como el mundo atestiguó en los años de 1970 cuando la OPEP restringió el suministro de petróleo a ciertos países, las importaciones de energéticos puede estar sujeta a vaivenes políticos. Hace unos años, Rusia detuvo el suministro de gas natural a Ucrania, lo que afectó a otros países europeos a lo largo de la cadena de suministro. El reciente conflicto armado del este de Ucrania no ha hecho sino empeorar la situación. Entre mayor sea la cantidad de energía que un país puede obtener dentro de su territorio será menos vulnerable a dichos vaivenes políticos, de los cuales es posible que ni siquiera sea responsable. Una diversificación del suministro de energía también significa una diversificación de países productores.

En el futuro previsible, es de esperarse que los precios del petróleo permanezcan relativamente bajos en relación con lo que se preveía hace una década, cuando se hablaba más del “apogeo del petróleo”. Además de alta producción de petróleo y gas en Estados Unidos, los precios del petróleo se mantendrían bajos internacionalmente si los vehículos eléctricos comenzaran a reemplazar a los automotores impulsados por gas y diésel. Además, la demanda de carbón disminuye en todo el mundo, lo que desemboca en que también los precios para esas fuentes de energía se encuentren relativamente bajos en los mercados internacionales.

En Europa Occidental, Alemania es por mucho el mayor importador de gas de Rusia. Aún más, Alemania sólo produce cerca de 15 por ciento de su gas natural e importa aproximadamente un 40 por ciento de Rusia.

En el invierno de 2011-2012, Rusia incluso redujo sus exportaciones a Alemania en 30 por ciento debido a que la población rusa incrementó su consumo de gas durante un ola intensa de frío. Si bien Alemania cuenta con las reservas suficientes para cubrir estos vacíos, la producción nacional de gas de fuentes renovables hará más confiable el suministro.

Mucho se ha escrito ya sobre la dependencia de Alemania del carbón, el gas y el petróleo de Rusia, pero la dependencia es bidireccional. Rusia le cortó el suministro a Ucrania cuando los ucranianos insistieron en seguir pagando el "precio de amigo" acordado en el pasado. Alemania paga el precio de mercado por la energía proveniente de Rusia. Los precios en caída libre de estos recursos fósiles han afectado las economías exportadoras. Por el otro lado, estos bajos precios pueden hacer parecer menos atractivas las inversiones en energías renovables. Por eso, los gobiernos deben garantizar que la transición hacia la energía limpia prosiga aunque baje el precio de la energía fósil.

Las energías renovables y la conservación de energía pueden reducir la dependencia que los países consumidores de energía tienen de los países productores. En los últimos decenios esa dependencia se ha incrementado constantemente. Reducirla también promoverá la paz mundial; después de todo, las guerras a causa de los recursos y el “petróleo” están directamente vinculadas con los problemas que muchas regiones políticamente frágiles enfrentan.

Las energías renovables pueden estar constituidas por numerosas unidades de distribución pequeñas, aunque también lo pueden estar por conjuntos gigantes de paneles solares ubicados en desiertos o enormes parques eólicos a lo largo de las costas. El proyecto anterior Desertec, que pretendía establecer grandes plantas de energía solar y parques eólicos en países mediterráneos (incluyendo el norte de África) y generadores de energía eléctrica para Europa, es un ejemplo que muestra que las energías renovables no siempre tienen que ser distribuidas. Quienes proponen el proyecto Desertec señalaron que los costos de dicha electricidad a gran escala se mantendrían bajos, se aceleraría el desarrollo de países relativamente pobres y que la generación de energía sería más confiable debido a que se elegirían los mejores sitios. El proyecto se suspendió, sin embargo, en 2014, por lo menos como un esfuerzo concertado para exportar electricidad producida por energías renovables a Europa. Sin embargo, el norte de África continúa llevando a cabo proyectos de energía renovable para el consumo interno. Estaría por verse si la energía renovable proveniente del norte de África seguiría llegando a Europa en caso de inestabilidad política.