Por qué la Energiewende

Fortalecer las economías locales y proporcionar justicia social

La propiedad de las energías renovables en manos locales proporciona una recompensa económica enorme para las comunidades que hacen la inversión. A largo plazo la eficiencia energética junto con las energías renovables permite que las personas pobres consigan energía más barata en comparación con los combustibles convencionales.

Cuando las propias comunidades invierten en proyectos, los beneficios económicos son mucho mayores en comparación con la inversión hecha por grandes empresas extranjeras. Pero si bien la propiedad en Alemania se encuentra ampliamente distribuida en las comunidades, este tipo de propiedad enfrenta grandes obstáculos. Desde 2014, el gobierno alemán se enfoca más en la explotación eólica en alta mar, cuyos proyectos son mayormente propiedad de las empresas ejecutantes, no de las comunidades. Y también se espera que el cambio de política de tarifas de alimentación hacia subastas se convierta en un obstáculo más para los proyectos de las comunidades, dado que las grandes empresas pueden cubrir los costos de las pujas múltiples veces y aguantar en mejores condiciones las ofertas perdidas. Por su parte, las cooperativas de energía inician con un solo proyecto y si pierden esa oferta es muy probable que no hagan el esfuerzo para participar en futuras pujas.

Se requiere de una perspectiva macroeconómica. Por ejemplo, uno puede importar combustible para la calefacción de su hogar y ese dinero abandona el país, sin embargo, si uno instala paneles de energía solar o recolectores de agua para cubrir parte de su demanda de calefacción, uno obtiene la energía gratuitamente y una porción mucho mayor de los gastos en energía se quedarán en el país de residencia, e incluso posiblemente en su comunidad. Parte de la inversión que se haga regresará indirectamente en forma de beneficios vía impuestos aplicados a infraestructura (escuelas, caminos, investigación, etcétera). Se han hecho varias estimaciones de programas específicos en Alemania. Por ejemplo, mucho del financiamiento público en energías renovables se canaliza a través del banco de desarrollo alemán KfW, cuyo programa de renovación de edificios se estima que ha producido de tres a cinco euros en ingresos fiscales por cada euro de impuestos invertido. Esta renovación no sólo ayuda a reducir las importaciones de combustible para calefacción y gas natural, sino que crea y protege muchos empleos en el sector de la construcción.

El valor agregado local también tiene un efecto colateral que es bienvenido: incrementa la aceptación del cambio. Cuando el parque eólico lo financia parcialmente la comunidad hay menos oposición a lo que se considera una “invasión”, en comparación con una inversión hecha por alguien externo. En Alemania, han surgido cientos de cooperativas energéticas, es decir, ciudadanos que se unen para invertir colectivamente en energías renovables y, crecientemente, en eficiencia energética. Además de numerosos proyectos de plantas productoras de energía, también se adquieren redes de energía de las grandes empresas que las operan, de forma que las comunidades pueden tener mayor control de sus propias redes.

Las regiones de Alemania y municipalidades descubren las oportunidades económicas que hay en las energías renovables y en la eficiencia energética, especialmente para aquellas comunidades que producen más energía de la que consumen a lo largo del año.

Proteger a los pobres

Otro aspecto importante de la transición energética es la justicia social. La eficiencia energética no sólo contribuye a promover valor agregado nacional, sino que reduce la pobreza energética. En la medida que los precios de la electricidad al pomenor aumentaron en Alemania, la pobreza energética se elevó a primer plano. Sin embargo, la tasa del costo de la electricidad al por menor en Alemania está inflada debido a que los pequeños consumidores subsidian a la industria intensiva en uso de energía, que además está exenta de cargos adicionales, de carga fiscal y otros costos asociados. Hay que agregar que Alemania enfrenta un legado de costos a causa de la vieja energía solar, que es cara. De 2002 a 2012, Alemania instaló aproximadamente la mitad de su capacidad solar actual a varias veces el precio de hoy en día. Las tarifas por suministro de electricidad de dichas instalaciones se pagarán durante 20 años, por lo que esta costosa energía solar aparecerá en las facturas de luz de los consumidores hasta el comienzo del decenio de 2030. No obstante, en el futuro es claro que las energías renovables son la opción energética menos costosa.

El incremento en los precios de los combustibles golpea más a los hogares de bajos ingresos; después de todo, en promedio gastan una proporción muy alta de sus ingresos en necesidades energéticas y son quienes van a tener menos posibilidades para invertir en medidas de eficiencia energética, como renovaciones para un mejor aprovechamiento de la energía, adquirir electrodomésticos de consumo eficiente o vehículos más eficientes en el consumo de combustible. La manera más eficiente de combatir la pobreza energética es aplicar medidas de eficiencia energética a gran escala, entre las que se incluye renovar los hogares de bajos ingresos para que reduzcan su demanda de energía.

A la fecha, el gobierno alemán auspicia “auditorías energéticas” como parte de un proyecto nacional incluido en la Energiewende. La meta es ayudar a que la gente, incluso la que recibe apoyo de la asistencia social, conserve energía, calefacción y agua. Además, se proporcionan aditamentos que reducen el consumo de energía y agua (como focos fluorescentes compactos, barras con botón de encendido-apagado con varios conectores eléctricos y regaderas ahorradoras de agua). Estas auditorías energéticas son un ejemplo de cómo la Energiewende puede producir conceptos de cooperación innovadora.