Tecnología un tema fundamental

Energía eólica

Alemania inició el cambio hacia las energías renovables recurriendo a la energía eólica a comienzos del decenio de 1990. A la fecha, la energía eólica en tierra es la fuente más barata de la nueva energía renovable y , en 2016, equivalía a casi 12 % de la producción de energía del país. Cabe señalar que el sector de energía eólica en tierra está, en su mayoría, en manos de empresas medianas, cooperativas y pequeños inversionistas. Sin embargo, estos dos aspectos serán distintos en el incipiente sector de la energía eólica mar adentro. En la primera ronda de subastas de producción de energía eólica en tierra, 96 por ciento del volumen fue a proyectos que satisfacían la definición jurídica de “proyectos ciudadanos”.

En 2016, Alemania obtenía aproximadamente el 12 % de la electricidad de generadores eólicos, casi todos los cuales estaban en tierra. Para 2020, Alemania tiene planeado casi triplicar la participación de energía eólica (tanto en tierra como mar adentro), sin embargo, el incipiente sector de mar adentro difiere enormemente del tradicional sector eólico en tierra, ya que, mientras en este último participan empresas medianas y proyectos cuya propiedad es en su gran mayoría de comunidades y pequeños inversionistas, el primero está casi totalmente en manos de grandes corporaciones y empresas de servicios públicos, muchas de las cuales inicialmente se oponían al cambio a las energías renovables. Por ello, el sector tradicional en tierra argumenta que es necesario actualizar los viejos parques eólicos, pues la tecnología de las turbinas ha hecho grandes avances desde los años de 1990. A la fecha son pocas turbinas las que pueden producir mucho más energía. Aproximadamente 15 por ciento de las nuevas turbinas agregadas en 2016 reemplazaron a las antiguas. A partir de 2014. la producción de energía eólica mar adentro se ha multiplicado casi nueve veces al pasar de 1.4 TWh a 12.4 TWh.

Renovar el equipamiento para producción de energía es un tema importante en Alemania. En efecto, debido a que el sector eólico ya ha estado operando por dos decenios, los primeros parques eólicos que recibieron tarifas de alimentación ya llegaron al final de su vida útil e incluso aquellas que todavía les quedan algunos años de servicio no hacen uso eficiente del espacio disponible en comparación con las turbinas más recientes. Después de todo, la producción de una turbina promedio instalada hoy día es de cerca de diez veces mayor en comparación con la turbina promedio instalada en los años de 1990. En otras palabras, al reemplazar las viejas turbinas – renovando el equipo – podemos producir incluso mayores cantidades de energía eólica al mismo tiempo que reducimos el impacto visual de los parques eólicos. Por ejemplo las turbinas en 2016 tenían una capacidad nominal aproximadamente dos veces mayor que las instalads en 2000, y varias veces mayores que las instaladas a mediados del decenio de 1990.

No obstante, Alemania también tiene planes de generar energía eólica mar adentro: el gobierno se puso como meta tener turbinas instaladas con una capacidad de 6,5 GW en aguas alemanas para 2020 y 15 GW en 2030. 2015 fue un año récord para la energía eólica en alta mar en Alemania, con 2,2 GW de nueva instalación, para un total de 3,3 GW. En 2010, el primer parque eólico alemán en mar adentro –el campo de prueba Alpha Ventus quedó conectado a la red, seguido por Bard 1 y Baltic 1, los primeros parques eólicos comerciales, en 2011. Ya se han otorgado los permisos para otros 20 parques eólicos mar adentro dentro de la Zona Económica Exclusiva alemana en el Mar del Norte junto con otras tres en el Báltico. En 2016, se agregaron 818 MW de capacidad eólica mar adentro.

Se espera que los parques eólicos mar adentro suministren energía con mayor confiabilidad, en la medida que el viento en mar abierto es más constante. Recientes subastas produjeron precios para la energía eólica producida mar adentro consistentes con el precio al por mayor esperado para 2025. Sin embargo, hay que señalar que el sector eólico alemán de alguna manera no está muy interesado en la energía eólica mar adentro debido a que este tipo de proyectos está firmemente en manos de grandes corporaciones, mientras que la energía eólica en tierra está en su gran mayoría en manos de los ciudadanos. En efecto, en ocasiones el apoyo que el gobierno de Merkel da a la energía eólica se lo interpreta como un incentivo especial para las grandes empresas alemanas del sector energético, cuyas plantas nucleares está cerrando el gobierno. A finales de 2016 Alemania contaba con poco más de 4,1 GW de capacidad de energía eólica de mar adentro instalada.

Creciente aceptación de la energía eólica en tierra

En contraste, el sector de la energía eólica en Alemania tradicionalmente ha consistido de proyectos cuya posesión está en manos de comunidades que crecen “orgánicamente”. Es decir, se levantaron algunas turbinas y cuando la comunidad se percató de los buenos rendimientos que los parques eólicos tienen para los inversionistas, más personas quieren participar e instalar más turbinas. En la primera ronda de subastas de producción de energía eólica en tierra, celebrada en 2017, se establecieron condiciones especiales para las ofertas que cumplían con la definición de “proyectos ciudadanos”. Específicamente, la evaluación del impacto ambiental no tenía que estar disponible al momento de presentar la puja y fueron elegibles para el precio de la oferta ganadora más alta, independientemente del precio al que realmente hubieran hecho una oferta. Como resultado, más de 96 por ciento de la primera ronda de subastas quedó asignado a este tipo de proyectos. Incluso representantes del Partido Verde sienten que esa participación es muy alta, de forma que es muy probable que se rediseñen las futuras subastas para que permitan la participación de licitantes comerciales y puedan tener también una rebanada del pastel. También han aparecido primeros informes señalando que numerosos actores comerciales han burlado al sistema y, para competir como “proyectos ciudadanos”, hacen que sus empleados actúen como ciudadanos inversionistas independientes.

Conforme se van levantando las turbinas, la gente también se va percatando de que las preocupaciones por el ruido que generan son exageradas. Internacionalmente, la preocupación por el impacto que las turbinas puedan tener en la salud se limitan a los lugares donde hay muy pocas turbinas instaladas. Los efectos en la salud son menos un tema en debate en Alemania y Dinamarca, los dos países con la mayor densidad de turbinas eólicas. Por el contrario, la gente ha caído a la cuenta de que los efectos para la salud son positivos cuando plantas limpias impulsadas por la fuerza del viento sustituyen a las termoeléctricas sucias alimentadas con carbón y a la potencialmente peligrosa energía nuclear. Finalmente, en la medida que crecen los parques eólicos la gente se acostumbra al “impacto visual” y comienzan a ver las turbinas de una forma no tan distinta de cómo ven los silos, otras construcciones y las autopistas, aunque más silenciosas en comparación con los automotores.

Gracias a los avances técnicos de los que hemos sido testigos en años recientes, el uso de la energía eólica se ha hecho más atractivo en regiones de tierra “adentro”. En el sur de Alemania –especialmente en el estado suroccidental de Baden-Württemberg, que aún tiene poca energía eólica– se eliminaron barreras, lo que ahora facilitará la instalación de turbinas eólicas en laderas de montañas y en bosques. Al mismo tiempo, las nuevas turbinas deben cubrir criterios ecológicos muy estrictos. El estado de Baden-Württemberg –que por primera ocasión tiene un gobierno dirigido por el partido verde– tiene planes de incrementar de forma significativa su capacidad instalada, anualmente, para alcanzar el 10 % de energía eólica en 2020. Baden-Württemberg es uno de los Estados federados económicamente más fuertes de Alemania.

Alemania tiene un crecimiento sostenido de energía eólica

En Alemania, el sector de la energía eólica alcanzó su punto máximo en 2002, con la nueva instalación de casi 3,2 gigavatios; momento a partir del cual el mercado se estabilizó en casi 2 gigavatios de capacidad nueva anual durante una década, el equivalente al 2,5 por ciento de la demanda máxima (cerca de 80 gigavatios).

El sector de la energía eólica terrestre fue sin duda una gran historia de éxito de 2016: se añadió 4.3 gigavatios, después de la cifra récord de 4,4 gigavatios en 2014, aproximadamente una cuarta parte de los cuales sustituían las turbinas más antiguas que se retiraron. En 2015, se crearon otros 3,5 gigavatios. Los expertos del mercado creen que los planificadores se apresuraron a construir antes de que el país pasara del sistema de tarifas de alimentación a las subastas en 2017. Además, un número de estados federales mejoró las condiciones para la eólica terrestre, eliminando algunas de las barreras que existían para las instalaciones eólicas.