Políticas para energía limpia

Abandono gradual de la energía nuclear

El abandono gradual de la energía nuclear es un elemento central de la Energiewende alemana. Los alemanes ven a la energía nuclear como un riesgo innecesario, demasiado caro e incompatible con las energías renovables. En 2022 se espera que cierre la última planta nuclear en Alemania; a inicios de 2011, 17 plantas seguían operando, en 2017 todavía estaban conectadas 8 plantas. El país tiene planeado cubrir el vacío que deje la energía nuclear con electricidad proveniente de las energías renovables, energía de turbinas de gas natural, bajo consumo de energía (eficiencia y conservación), gestión de la demanda y ―en el ínterin― con lo que reste de sus plantas de energía alimentadas con carbón.

La eliminación gradual de la energía nuclear de 2011 no era la primera vez que se producía en Alemania. En 2000, la coalición de gobierno de socialdemócratas y del partido verde bajo el Canciller Gerhard Schroeder llegó a un acuerdo con el sector nuclear alemán para cerrar las centrales nucleares del país después de un promedio de vida útil de 32 años. En ese momento, el país contaba con 19 plantas nucleares que continuaban en servicio.

A las empresas se les permitió, no obstante, trasladar kilowatt-hora de una planta a otra. De esta manera las propias empresas podían decidir cerrar una planta antes de lo previsto y trasladar los kilowatt-hora de dicha planta a otra que, digamos, estaba ubicada en una zona más crítica en la red. Dependiendo de qué cantidad de energía nuclear se hubiera producido para entonces, Alemania cerraría su última planta nuclear por ahí del 2023.

Las cuatro principales empresas alemanas (EnBW, RWE, E.On y Vattenfall) no tuvieron más opción que aceptar el compromiso que habían adquirido con el gobierno del canciller Schroeder, aunque daba la impresión de que siguieron una estrategia de aplazamiento, cambiando de la energía nuclear a la termoeléctrica y de gas natural en lugar de las energías renovables. Para finales de 2011, estas empresas en conjunto sólo produjeron 7 % de las nuevas inversiones alemanas en energías renovables (2-I Energía a cargo de la gente). Durante ese mismo periodo, la participación del suministro de energía nuclear en Alemania descendió al pasar de 30 % en 1999 a 23 % en 2010. Para mediados de 2017, Alemania había cerrado 9 de sus 17 reactores que estaban en funcionamiento en 2010, previo al accidente de la planta nuclear de Fukushima.

Cambios de política

Después sucedió el accidente de Fukushima, Japón, el 11 de marzo de 2011. Tan sólo en Berlín se estima que salieron a las calles 90 mil personas para manifestarse en contra de la energía nuclear. El gobierno alemán resolvió cerrar ocho de los 17 reactores del país inmediatamente. La decisión fue final dos meses después, lo cual significaba que la coalición encabezada por la canciller Merkel suspendía el cierre gradual de las plantas nucleares durante algunos meses antes de restablecer un plazo similar. Ahora, Alemania ha regresado al itinerario de desmantelamiento nuclear para 2022. Cada planta nuclear de las 8 restantes tiene una fecha concreta de cierre.

En 2016, el debate sobre la eliminación gradual de la energía nuclear se enfocó en la financiación del desmantelamiento y el almacenamiento de los desechos nucleares, que hay que mantener de forma prácticamente indefinida. La separación de E.On en dos empresas fue un intento de traspasar su responsabilidad por los desechos nucleares a la nueva compañía eléctrica convencional, pues si esta empresa quebrara, la empresa enfocada en la energía renovable no tendría que asumir ninguna responsabilidad. Sin embargo, el gobierno alemán y las compañías nucleares han venido trabajando en un acuerdo para garantizar que dichas empresas reserven liquidez en un fondo especial. Hasta ahora, las empresas no han reservado el dinero, sino que lo han reinvertido y, por lo tanto, no estaría disponible en caso de quiebra. En 2016, el gobierno alemán propuso un fondo de 23,3 mil milliones de euros, unos 6 mil millones más que lo que las empresas habían reservado anteriormente. Ese abril, llegó a un compromiso una comisión nuclear encabezada por Jürgen Trittin del Partido Verde, quien había participado en el primer acuerdo de 2002 para eliminar gradualmente la energía nuclear. Primero, el fondo se incrementó a 23.6 mil millones de euros que pagarían las empresas involucradas. Segundo, el dinero se depositaría en un fondo público, de forma que estaría disponible aún si una de las compañías nucleares quebrara. A cambio, el Estado alemán se asume como único responsable de la eliminación de residuos nucleares.