Políticas para energía limpia

Ordenanza para Conservar Energía (EnEV) y esquemas de apoyo financiero

En lo tocante a la construcción de nuevas edificaciones, la Energiewende alemana inició en 1990 con el desarrollo de vivienda pasiva altamente eficiente. Desafortunadamente, aunque a la fecha muchas construcciones pueden ser renovadas para que cumplan estándares muy ambiciosos próximos a la Norma de Vivienda Pasiva aún queda mucho por hacer para incrementar la eficiencia energética de las construcciones renovadas. Para mejorar las cosas, Alemania ha desarrollado una Estrategia de Construcción Eficiente

En Alemania, cerca de 40 por ciento de toda la energía la consumen edificaciones y la mayor parte se utiliza en calefacción. Esta área es crucial para la transición energética alemana debido a que la mayor parte de las energías renovables produce electricidad; la cual constituye la porción más pequeña del consumo de energía alemán, esto es 20 por ciento. En contraste, el aceite y el gas siguen dominando en el sector de la calefacción con una participación combinada de más de tres cuartas partes del mercado calorífico.

Readecuar las construcciones: el área que requiere de mayor atención

En Alemania, la mayor parte de la energía en las construcciones se utiliza en calefacción, aire acondicionado y agua caliente. La mayor parte de las edificaciones fueron construidas antes de 1978, cuando en el país se aplicaron los primeros requerimientos de aislamiento. Por ejemplo, dos tercios de los casi 15 millones de viviendas unifamiliares y dúplexs fueron construidos en un momento en que no existían requisitos en cuanto a aislamiento. La transición energética aún tiene que abordar de forma más apropiada el potencial que tiene la renovación. En lugar de asegurar que las renovaciones sean lo más completas posibles, la legislación alemana en general ha fomentado que los propietarios solo hicieran las reparaciones menores más urgentes.

En otras palabras, la baja tasa de renovación no es el único problema; no se ha hecho lo suficiente en las renovaciones. Durante la renovación no se aísla apropiadamente las edificaciones y las tecnologías que se pagarían no son las más utilizadas. Como resultado, las edificaciones que a la fecha están renovadas muy pronto necesitarán nuevamente renovación.

Entre las razones de esta insuficiencia incluyen la falta de conciencia, de motivación, problemas financieros, baja tasa de rendimiento de la inversión a corto plazo e insuficiente destreza entre empresas, planificadores y negociantes que realizan las renovaciones.

El dilema que enfrentan los arrendatarios y los propietarios es otro problema importante. Los propietarios de las edificaciones no tienen incentivos suficientes para invertir en renovaciones que simplemente bajarán los costos de uso de sus inquilinos. La situación es especialmente seria en Alemania, donde en 24 millones de 41 millones de hogares, los ocupantes no son propietarias de su vivienda. he situation is especially serious in Germany, where 24 million of the country's 41 million households do not own their own homes

En búsqueda de mejorar la situación

A la fecha, Alemania se encuentra enfocada en incrementar su tasa de renovación para pasar de 1 por ciento anual (lo que quiere decir que todas las edificaciones tendrían que estar renovadas en 100 años) al 2 por ciento (de tal manera que todas las edificaciones estarán renovadas dentro de 40 años).

La Energiewende ha hecho grandes avances en lo que se refiere a electricidad, para lo cual se han aplicado varias herramientas de política; no obstante lo anterior el avance en la renovación de las construcciones ha ido a un paso lento. Si hemos de acelerar las cosas en este rubro es necesario cambiar las políticas. La Ordenanza para Conservar Energía (EnEv, por su siglas en alemán) incluye la exigencia de auditorías energéticas, reemplazo de viejos sistemas de calefacción y mejorar la calidad de los pasos de la renovación. Sin embargo, este último aspecto sólo es efectivo si se llevan a cabo las renovaciones. En Alemania no existe una herramienta jurídica que permita acelerar el reacondicionamiento.

Por ello, Alemania se enfoca en este momento en la información y apoyo financiero. El banco de desarrollo KfW proporciona créditos especiales con una tasa de interés baja para que la gente haga renovaciones en su vivienda y haga un uso más eficiente de la energía, aunque más de 50 por ciento de este financiamiento sigue dedicado a nueva construcción. Además, en 2012 se revisó la legislación que protege los derechos de los arrendatarios, con el fin de incentivar a que los arrendadores inviertan en renovaciones.

Lo que se requiere es un incremento sustancial en financiamiento para reacondicionar. Las familias de bajos ingresos frecuentemente viven en edificaciones con aislamiento muy defectuoso, por lo que enfrentan altos costos de energía. No obstante, los arrendadores no están dispuestos a invertir en renovaciones debido a que no serán ellos quienes se beneficien con la reducción en los recibos del costo de energía. La única forma de resolver este dilema es proporcionar financiamiento para renovaciones para tales situaciones, no obstante, la transición energética todavía tiene que abordar mejor este problema.

Como parte del Plan Nacional de Acción para la Eficiencia Energética (NAPE) de 2014, se han desarrollado nuevos programas que abordan los edificios no residenciales, un área que hasta ahora se había descuidado. Se están desarrollando nuevas herramientas para la consultoría energética. energía. Por ejemplo, el Instituto de Investigación de Energía y Medio Ambiente desarrolla una herramienta llamada "hoja de ruta de la renovación individual" que ayuda específicamente a los propietarios con ambiciosas renovaciones paso a paso. Por desgracia, uno de los principales instrumentos propuestos en la NAPE, una rebaja de impuestos para las renovaciones, no fue aprobado por el Bundesrat (Cámara Alta) debido a las objeciones de algunos estados federales..

En 2015 la nueva política ("Hauswende") buscó que se pusieran nuevamente en marcha esfuerzos de resistencia a la intemperie. El Ministerio de Medio Ambiente alemán ha creado este proyecto especial denominado "Hauswende" para facilitar el enfoque en la conservación de la energía en proyectos de renovación, que a menudo son complejos e incluyen varios tipos de instaladores. Algunos esfuerzos adicionales dentro de la NAPE incluyen un nuevo sistema de etiquetado para los sistemas de calefacción existentes, así como una "revisión de calor", un programa llevado a cabo por los deshollinadores e instaladores de chimeneas destinado a aumentar la dinámica de la modernización de calefacción. En 2016, la máxima demanda permitida en el marco de la EnEV para energía primaria tenía que ser 25 por ciento más baja en comparación con una “construcción de referencia”.

Asimismo, sería de mucha ayuda ir más allá de la renovación de edificaciones y buscar cómo vecindarios enteros o incluso distritos urbanos podrían ser más eficientes en relación con el uso de energía. En 2012, el banco de desarrollo KfW inició un esquema de apoyo especial y exitoso denominado “Energetische Stadtquartiere” ("Barrios energéticos en zonas urbanas") que proporciona incentivos financieros a las municipalidades para que planifiquen, organicen y pongan en práctica esquemas de reacondicionamiento a escala distrital y poner en marcha redes distritales de calefacción. Además, dentro de los programas de promoción de desarrollo urbano y otros programas dirigidos a los municipios, las medidas de eficiencia y la instalación de una infraestructura de calefacción renovable para los distritos están financiadas.

La Ordenanza para Conservar Energía (EnEV)

En 2002, Alemania adoptó su Ordenanza para Conservar Energía (EnEV, por sus siglas en alemán). Por primera ocasión, esta legislación proporcionó una manera de crear un eco-equilibrio para una edificación, al tomar en consideración no sólo el uso de la energía suministrada a la misma, sino la energía primaria necesaria para el proceso que incluye pérdidas en la generación, distribución, almacenado, etcétera. Además, la EnEV incluye requisitos para la calidad de los pasos de la renovación, auditorias energéticas y reemplazo de viejos sistemas de calefacción. La EnEV especifica que las nuevas viviendas no deben consumir más de 60-70 kilowatt-hora de energía por metro cuadrado de área interna calentada al año, por concepto de calefacción y agua caliente.

En 2016 se practicó una enmienda a la EnEV, pues el gobierno introdujo el estándar de casi cero energía requerido por la Directiva europea de edificios. Como parte del debate el gobierno consideró hacer más estrictos los requisitos a cumplir por los edificios de nueva construcción, reduciendo aún más la demanda de energía y poniendo así los edificios de nueva construcción mucho más cerca del estándar de edificios pasivos.

En 1990 varios arquitectos alemanes construyeron casas que consumían sólo 15 kilowatt-hora de energía para calefacción por metro cuadrado (las primeras viviendas pasivas). Se requiere tan poca energía para calefacción que algunos residentes de viviendas pasivas simplemente invitan a cenar amigos cuando el departamento comienza a enfriarse; el calor de la cocina y los cuerpos humanos es suficiente para mantener el calor de la vivienda.

Básicamente, las viviendas pasivas permiten que las personas puedan vivir confortablemente sin sistemas de calefacción incluso en climas fríos como el alemán. Los gastos de calefacción se recortan 90 por ciento cuando se los compara a una edificación convencional nueva, en parte porque los sistemas de calefacción de respaldo pueden ser más pequeños.

Las viviendas pasivas son una combinación de tecnología de punta y tecnología convencional. Los aspectos de tecnología convencional es relativamente simple: las viviendas están construidas orientadas hacia el sur en Alemania. Las fachadas que dan al sur tienen vidrios grandes para permitir la entrada de grandes cantidades de luz y calor solar durante la época de frío; durante el verano, balcones que dan al sur de la vivienda proporcionan sombra – evitando el exceso de calor – en conjunto con árboles de hoja efímera plantados en el lado sur de la vivienda y que proporcionan sombra adicional durante el verano pero que pierden sus hojas durante el invierno para permitir la entrada de luz y calor solar.

Los aspectos de tecnología de punta tienen que ver principalmente con ventanas con triple vidrio que permiten la entrada de luz y calor, al mismo tiempo que evitan que se escape el calor interior. Lo más importante, las viviendas pasivas poseen sistemas de ventilación con recuperación de calor, que al mismo tiempo evitan la formación de moho.

En pocas palabras, las viviendas pasivas son un ejemplo excelente de cómo la Energiewende puede producir calidad de vida más alto incluso reduciendo el consumo de energía y hacerlo más sostenible.

Viviendas Plus-energy

Algunas ciudades en Alemania (como en Frankfurt) ya requieren la Norma de Vivienda Pasiva para todas las edificaciones que se construyan en propiedad adquirida por la ciudad. La UE también ha estipulado que todas las nuevas construcciones tienen que ser viviendas de “energía casi cero” iniciando en 2020.

Y cuando se agreguen techos solares solares u otras formas de suministro directo de energías renovables a las viviendas pasivas, uno acaba por tener viviendas que básicamente producen más energía de la que consumen, por lo menos en teoría. Denominadas como plus-energy, o en la terminología del KfW “Effizienzhaus Plus”, dichas viviendas no están, sin embargo, desconectadas de la red, más bien exportan energía solar a la red en momentos de exceso de producción de energía y consumen energía de la red en otros momentos. Y, por supuesto, el gas que se requiera para cocinar, por ejemplo, se tendrá que comprar de la forma acostumbrada.