Por qué la Energiewende

Combatir el cambio climático

Quemar carbón, petróleo y gas está ocasionando que nuestro clima se sobrecaliente. Nuestro suministro actual de energía es insostenible. Uno de los objetivos de la Energiewende es eliminar el carbono del suministro de energía, para lo cual propone cambiar hacia fuentes renovables y reducir la demanda mediante mayor eficiencia.

Con base en un cuerpo amplio de investigación formado por científicos de todo el mundo, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que no realiza su propia investigación sino que presenta informes sobre el consenso científico internacional general, ha advertido reiteradamente que los efectos descontrolados del cambio climático podrían ser desastrosos.

En 2017, una encuesta arrojó que 83 % de los alemanes cree que el cambio climático es un hecho. El mundo empresarial alemán en general concuerda en que la tecnología limpia representa una oportunidad económica. Después de la conferencia COP21 de París, por ejemplo, un grupo de 34 empresas medianas alemanes, de las mas grandes, líderes de diversos sectores industriales declaró abiertamente su apoyo al acuerdo y prometió asumir un papel pionero en la protección climática.

Incluso se está convenciendo a los más escépticos: en 2014 solo una tercera parte de los encuestados por el Consejo Mundial para la Energía respondió que la Energiewende tendría beneficios económicos a largo plazo, comparado con el 54 % de 2015. Sin embargo, todavía muchas empresas industriales alemanas siguen luchando contra las regulaciones de emisiones, por ejemplo el sector del acero manifestó su oposición a un precio mínimo para la emisión de carbono en 2016, y muchas compañías generadoras de energía mediante plantas alimentadas con carbón se siguen oponiendo a una eliminación gradual del carbon a nivel nacional.

La población alemana siente la responsabilidad de actuar. Entiende que Alemania es uno de los países que más ha contribuido a la emisión de carbono a lo largo de los últimos 150 años, y el lugar que ocupa a la fecha como una de las naciones industrializadas líder va acompañado de una responsabilidad hacia países que no sólo tienen frente a sí aún mucho por desarrollar, sino que son los que se verán más seriamente afectados por el cambio climático. La ciudadanía alemana asume esta responsabilidad básicamente de dos maneras:

  1. con un compromiso hacia el financiamiento internacional para el clima y
  2. la transición energética, denominada la Energiewende.

El presupuesto del carbono

Expertos en el clima señalan que en este momento es inevitable cierto calentamiento global, debido a que el clima reacciona con alguna inercia, y que el calentamiento seguirá por unas décadas incluso si conseguimos estabilizar los niveles actuales de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera; los cuales son tremendamente altos para la historia reciente. Aun cuando al comienzo de la revolución industrial en el siglo XIX, en la atmósfera se encontraban 280 partes por millón (ppm) de dióxido de carbono, ahora supera las 400 ppm.

Para evitar que el planeta siga calentándose por encima de dos grados centígrados, lo cual impediría los cambios más desastrosos, tenemos que evitar que aquella cifra se incremente por encima de las 450 ppm. Muchos científicos creen que regresar a las 350 ppm sería un buen objetivo de largo plazo, aunque ello requerirá una reducción neta de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera; a la fecha seguimos emitiendo CO2 a la atmósfera.

En relación con 1990, para finales de 2016 Alemania había reducido sus emisiones de carbono en 27,6 %, con lo cual superó el objetivo de 21 % que se había planteado en el contexto del Protocolo de Kioto para finales de 2012. Alemania se plantea un objetivo más ambicioso: una reducción de 80 a 95 % para 2050. Para 2020, Alemania se ha propuesto una reducción voluntaria del 40 %, la cual, por desgracia, parece poco probable de alcanzar, debido a la aún muy alta generación por carbón y una ausencia de avance en la electrificación de los sectores de la calefacción y de la movilidad.

Si bien son objetivos ciertamente ambiciosos, el mundo industrializado necesita avanzar con mayor rapidez si tomamos en cuenta las consecuencias que ya enfrentamos. Si queremos mantener el "presupuesto de carbono" para un calentamiento de 1.5°C para finales de este siglo, significaría que no podemos emitir más de 760 Gt de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Anualmente, emitimos cerca de 40 mil millones de toneladas de dichos gases; a ese ritmo, alcanzaremos aquella cifra en tan sólo 18 años. Esto significa que necesitamos una emisión mundial de cero de gases de efecto invernadero al iniciar el 2035.

Más aún, si admitimos que los países en desarrollo tienen el derecho a incrementar ligeramente sus emisiones en la medida que van alcanzando mayor desarrollo, entonces el peso de la reducción de emisiones recae aún más en los países industrializados. En otras palabras, Alemania tiene que reducir 95 % de sus emisiones, no 80 % para mediados de este siglo. Hay que tener en cuenta que la reducción de las emisiones no conducirá necesariamente a un menor crecimiento económico: entre 1990 y 2014, los Estados miembros de la UE redujeron sus emisiones de carbono en 19 %, a pesar de que registraron un crecimiento económico de 45 %. En 2016, la economía alemana creció 1,9 %, mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero subieron en menos de 0.9 %, debido en parte a condiciones climáticas más frías, a exportaciones récord de electricidad y al crecimiento de la población.

Las energías renovables y la eficiencia energética son la solución

Alemania realiza numerosos estudios cada año para determinar qué había que hacer para alcanzar la reducción de emisiones de carbono de un 85-90 % hasta 2050 sin reducir el nivel de vida. La respuesta más inmediata fue que en primer lugar teníamos que ser considerablemente más eficientes y con ello reducir la demanda de energía, incluida la demanda de energía para calefacción; al mismo tiempo cambiar la fuente de energía hacia fuentes renovables. El sector de transporte representará un reto importante y requerirá una gama amplia de soluciones, además, Alemania se encuentra muy lejos de alcanzar su meta de electrificar su sector de transporte.

Muchas tecnologías eficientes están ya disponibles, como los focos LED en lugar de los focos convencionales y si hablamos de sistemas de aire acondicionado y calefacción, las viviendas pasivas pueden proporcionar niveles de confort con un consumo de energía muy bajo. Los vehículos eléctricos se están volviendo al fin cada vez más populares. Sin embargo, la aviación y los envíos a larga distancia siguen siendo áreas donde las soluciones renovables son más complejas. Los avances más importantes en las energías renovables se han dado en la energía eólica y solar, sin embargo la electricidad no es una opción para los barcos cargueros ni para los aviones.

Las energías renovables pueden cubrir cada vez más una mayor parte de la energía que necesitamos. En Alemania, las energías renovables compensaron la emisión de aproximadamente 159 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2016: 103 millones de esas toneladas fueron solo del sector energético. La biomasa también resulta en general carbono neutral, esto significa que la cantidad de carbono emitida es apenas igual a la cantidad que emiten las plantas durante su crecimiento.

Además de incidir en el cambio climático, la transición energética a modernas energías renovables mejorará las condiciones de salud al reducir la contaminación del aire que ocasionan las termoeléctricas alimentadas con carbón y biomasa tradicional. También conseguimos hacer que nuestras ciudades sean más limpias si dejamos los automóviles que consumen diésel y gasolina y cambiamos por la bicicleta, el transporte público y los vehículos eléctricos. A estos resultados los denominamos “co-beneficios”, en la medida que también implican innovación tecnológica, una mayor rendición de cuentas democrática en el sector energético y centrar la atención en la calidad de la vida en general.