Por qué la Energiewende

Reducir las importaciones de energía

Alemania importa cerca de dos terceras partes de la energía que utiliza. Las energías renovables y la eficiencia energética ayudan a reducir significativamente las importaciones, lo que tiene como consecuencia incrementar la seguridad energética de Alemania.

En 2015, el país gastó unos 66 mil millones de euros en importación de energía, cifra equivalente a 7 % de sus importaciones. Alemania importa dos terceras partes de la energía que consume, incluyendo uranio. El Instituto Oeko estima que en 2015 las energías renovables equivalieron a 8,16 mil millones de euros en importación de energía. La mayor parte de la energía renovable fue electricidad y calefacción, sin embargo, la producción nacional de energía renovable para motores sólo alcanzó cerca de cinco por ciento del total.

La eficiencia energética también puede contribuir significativamente a reducir las importaciones de energía. Un estudio conducido por el Instituto IFEU de Heidelberg, en cooperación con el Instituto para Investigación de Estructuras Económicas, encontró que un escenario con consumo más eficiente de energía reduciría las importaciones de energía en 4 mil millones de euros en 2030, comparado con un escenario sin avances en eficiencia. Cabe señalar que la cifra seguiría incrementándose. En este sentido, la transición energética también incrementa la seguridad energética. El conflicto entre Rusia y Ucrania también ha puesto de relieve la importancia de la seguridad energética. En 2014, un estudio realizado por el Instituto Fraunhofer IWES determinó que el crecimiento de las energías renovables podría compensar el equivalente al consumo actual de gas de Alemania procedente de Rusia en 2030.

En 2013, Alemania importó energía por 90 mil millones de euros. Como ya se indicó previamente, dicha cifra se redujo al pasar a 66 mil millones de euros dos años después. No obstante, esta reducción no se debe en primer lugar a una menor demanda de energía del exterior sino a una reducción en el precio de los combustibles fósiles. Por ejemplo, un barril de petróleo costó cerca de 100 dólares en 2013, mientras que su precio estuvo bordeando los 50 dólares en 2015.