Preguntas y respuestas

¿Fue exagerada la reacción de Alemania ante lo ocurrido en Fukushima?

Pocos países con políticas favorables a la energía nuclear no cambiaron fundamentalmente su confianza en la energía nuclear después del suceso de Fukushima, sin embargo, Alemania estaba en el lado de la mayoría. Y debido a que su abandono gradual data de 2000, la decisión en 2011 representó un cambio repentino en la posición de la canciller Merkel, no un cambio fundamental en la opinión general de los alemanes.

Pocos países con políticas favorables a la energía nuclear no cambiaron fundamentalmente su confianza en la energía nuclear después del suceso de Fukushima, sin embargo, Alemania estaba en el lado de la mayoría. Y debido a que su abandono gradual data de 2000, la decisión en 2011 representó un cambio repentino en la posición de la canciller Merkel, no un cambio fundamental en la opinión general de los alemanes. En general, no obstante, en Alemania existe un fuerte consenso político en favor de eliminar gradualmente la energía nuclear. Desde la primera propuesta de cierre gradual que data de 2000, la discusión política en Alemania no ha sido en torno a si debe hacerse o no, sino que tan rápido debe hacerse el cierre gradual.

Mientras algunos países – como Estados Unidos, Francia y Rusia – no cambiaron fundamentalmente su política sobre energía nuclear en respuesta a Fukushima, la coalición de la canciller Merkel hizo un viraje abrupto. En contraste, el sentimiento público no cambio en mucho, ya que el público en general apoyó abrumadoramente en su momento la propuesta del canciller Schroeder en relación con el cierre gradual de las plantas nucleares a partir de 2000, con 65 por ciento de los encuestados señalando que estaban a favor del cierre en abril de 2010; en un momento cuando la recién electa canciller Merkel había indicado que planeaba echar atrás la propuesta de Schroeder.

Posterior al accidente de Fukushima, el apoyo germano al cierre nuclear gradual “sólo” se incrementó en 6 por ciento para llegar a 71 puntos porcentuales. No una gran diferencia, en comparación con una encuesta aplicada en Estados Unidos casi un año después del suceso de Fukushima, que encontró que 41 por ciento de los adultos pensó que los riesgos de la energía nuclear sobrepasaban sus beneficios, en comparación con 37 por ciento un año antes. Un incremento de cerca de 10 por ciento en ambos casos.

Sin embargo, difícilmente se podría acusar al público alemán de haber sentido pánico, aunque la canciller Merkel sí lo experimentó. Ello la llevó simplemente a continuar con el cierre gradual ya acordado, sólo que decidió acelerarlo. Sus efectos no habrían sido tan desventajosos, pero hay que considerar que la Canciller básicamente revirtió la política energética alemana en dos ocasiones en un mismo año. Probablemente hubo dos factores detrás del cambio repentino de la canciller Merkel en 2011: las elecciones que se aproximaban en el estado alemán de Baden-Württemberg, que el partido de Merkel perdió, y las fuertes protestas contra la energía nuclear después del accidente de Fukushima.

Países que se oponen a la energía nuclear

Alemania no es la única en su postura antinuclear. Al norte, Dinamarca ya tenía su meta de 100 por ciento de energías renovables para 2050 cuando sucedió lo de Fukushima. Al sur, Italia –la séptima economía mundial– había votado quedar libre de energía nuclear en un referendo de 1987 y cuando el presidente Berlusconi quiso cambiar esa política en junio de 2011, los italianos llevaron a cabo con éxito, por primera vez desde 1995, un referendo consiguiendo que se manifestara una mayoría de votantes. De cuantos votaron, más de 94 por ciento rechazaron los planes nucleares de Berlusconi y el evento fue la razón más importante de su derrota política pocos meses después.

Y, entre Italia y Alemania, Suiza tomó medidas modestas para asegurar que el país quedara libre energía nuclear para 2034. En 2017, los suizos adoptaron una eliminación gradual de la energía nuclear sin especificar una fecha. En 2012 Austria –que había resuelto quedar libre de energía nuclear desde 1978– dio un paso más al exigir que sus empresas públicas certificaran que no compraban ningún tipo de energía nuclear en el exterior, iniciando dicha certificación en 2015.

Por un tiempo, Bélgica ocupó un lugar en las noticias por no tener gobierno, pero una vez que lo tuvo, una de las primeras decisiones que tomó en octubre de 2011 fue lanzar una eliminación gradual de energía nuclear, iniciando en 2015.