Preguntas y respuestas

¿Por qué Alemania está cambiando del modelo de tarifas de inyección al de subastas?

En 2014 la Comisión Europea llamó a armonizar la política de energías renovables entre los Estados miembros en cuanto a las directrices de ayuda estatal para la protección ambiental y la energía. En específico exigió que los países cambiaran al modelo de subastas, a menos que esto fuera en detrimento de sus mercados nacionales.

El gobierno alemán argumentó principalmente con que este cambio de política era necesario, ya que la primera fase de la Energiewende (hasta 25% de electricidad renovable) se enfocaba en el crecimiento rápido de la energía renovable, mientras que la segunda fase (hasta 50% de electricidad renovable) requería un enfoque más coordinado. En realidad no se ha conducido ningún estudio para investigar qué es mejor, las tarifas de inyección o las subastas, en el punto que Alemania ha alcanzado.

Con este cambio ya no se podrán exceder los objetivos de electricidad renovable. El volumen licitado no tiene que ser necesariamente construido si resulta que la puja ganadora se basa en precios no rentables en el momento de comenzar con la construcción. En este caso no se alcanza el objetivo. Pero las empresas no construirán más que lo estándar porque no tendría sentido económico hacerlo, es decir que no habría compradores.

Cambiando al modelo de subastas los políticos alemanes también se quitan de la línea de fuego. Por ejemplo, durante muchos años se discutió encarnizadamente sobre el crecimiento de la energía fotovoltaica en Alemania. Mientras que el gobierno originalmente perseguía un objetivo de 1 gigavatio de nueva capacidad anual, el promedio entre 2010 y 2012 fue de 7,5 gigavatios. Durante estos años las tarifas solares fueron también excesivamente altas porque el precio de la energía fotovoltaica se desplomó más rápido de lo que esperaba. Con el modelo de tarifas de inyección un precio inadecuado era culpa del gobierno. Si la subasta fracasa –en reducir el precio o en construir el volumen completo–, el resultado será considerado un fracaso del mercado. Por lo tanto, no es difícil comprender por qué los políticos prefieren el modelo de subastas.